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ENTENDIENDO EL CONCEPTO DE AMOR (A PRUEBA DE TONTOS)

Nuestra sociedad exalta la palabra amor como el bien más preciado, el pináculo de la vida humana. Pero el problema viene cuando, trágicamente, confundimos el amor con una simple y llana emoción. Lo que nuestra sociedad llama amor es, en realidad, “namor” o también llamado necesidad de amor o amor necesitado. Defino “namor” como un conjunto de emociones egoístas en las que se incluye el deseo de tener sexo, el deseo de afecto físico, el deseo de alzar el ego, el deseo de validación… Esta no es la lista completa pero lo importante aquí no son determinadas emociones en concreto, no, lo importante es darnos cuenta de que estas emociones son de naturaleza egoísta, consisten en satisfacer tus propias necesidades, tus propios deseos sin considerar lo que las otras personas quieren. Existen, por supuesto otros conceptos de amor, como por ejemplo el que se expone en textos bíblicos e incluso se llega a mostrar en algunas sociedades tradicionales, hablo de ver al amor como un contrato entre dos personas, sin emoción. Estas, por supuesto, son excepciones ya que nuestra sociedad en general percibe al amor como una simple emoción, así, cuando la otra persona “te deja de gustar”, te mueves y buscas a otra persona a la cual no le tengas que rendir cuentas.

Las emociones que enmascaran el “namor” son emociones tremendamente potentes, por lo que, normalmente, el “namor” inhibe nuestros pensamientos racionales y nos hace creer que tenemos una conexión profunda con la otra persona. Cuando sucede esto obviamente lo primero que piensa la gente es: “¡Vaya, estoy bajo la influencia potente de diferentes sustancias químicas en mi cerebro!”. No, es broma, eso no es lo que piensa la gente, lo que sí suele pensar es: “Esta es mi alma gemela”. Es por eso que el amor, o, mejor dicho, el “namor” es la materia prima de tantas películas, canciones de amor, poemas y en general, un símbolo digno de ser alabado en nuestra sociedad.

Una de las emociones más poderosas de “namor” en los hombres es el deseo de tener sexo rápido. Así, nos podemos dar cuenta de que la mayoría de los hombres “se enamoran” rápidamente e invierten demasiado en una relación en comparación con una mujer. Es por esta razón que la mayoría de hombres suelen parecer “necesitados” si los comparamos con la mayoría de las mujeres. Sus emociones de “namor” se activan demasiado rápido. De todos modos, es importante resaltar que a las mujeres también les ocurre los mismo, pero solo después de haberse acostado con el hombre en cuestión. Aquella es la mayor inversión que puede hacer una mujer y después que invierten de esa manera racionalizaran la razón por la que siguen en la relación, aunque ésta sea destructiva y les cause mucho dolor, ellas y ellos seguirán ahí. Ya sabes, si compras algo por 100$ cuando en realidad valía 1$ intentarás racionalizar hasta creerte tus propias mentiras con tal de no ver que cometiste un error. Obviamente muchas mujeres acaban con el hombre correcto, pero para la gran mayoría no es el caso. Las relaciones mutan y se transforman en una especie de justificación racional de la inversión emocional del hombre antes de la relación sexual o de la inversión emocional de la mujer después de la relación sexual. Es aquí donde el problema surge.

El “namor” tiene un lado oscuro, y es que como en todas las experiencias y fantasías efímeras, te llena por completo por un momento, por un par de días o incluso meses, pero poco a poco se va concentrando un increíble componente negativo. Hablamos de sentimientos de celos neuróticos, depresión, desesperación, soledad, furia y resentimiento cuando la otra persona te rechaza. El “namor” es como el Crack, los subidones son asombrosos pero los bajones son terribles. Como todos sabemos, el amor puede llevar a una persona a la locura, a transformarla en un animal lleno de furia, a espiar a la pareja, a caer en una depresión profunda. El amor, aunque mejor llamémosle el “namor” ha acabado con un sinfín de vidas. Si te detienes a pensar un momento y recuerdas a una persona necesitada de amor, ya sea hombre o mujer, se dibuja en tu mente la imagen de una persona que a fin de cuentas está loca.

Los seres humanos tenemos la capacidad de sentir las emociones de otras personas, por ejemplo, si ves a alguien que está siendo atropellado, tú sientes su dolor, dices: ¡ouch! Sentimos lo que creemos que las otras personas están sintiendo.

Una de las razones por las que el “namor” es tan intenso es que no solo sientes tus emociones de necesitado hacia ellos, sino que también sientes las emociones que tú crees que ellos están sintiendo, es como un bucle infinito. Tú “le quieres”, tú crees que “te quiere” y luego sientes que ellos sienten que te quieren… es una locura. Como es obvio tú no puedes leer su mente por lo que lo único que sientes son las emociones que proyectas hacia ellos, emociones que probablemente ellos no sientan. No puedes dejar de pensar en esa otra persona porque piensas que esa persona puede que sienta algo por ti, ¿te suena?

Es por esta razón que muchas mujeres suelen formar pseudo-relaciones con tipos que las suelen ignorar. Déjame explicártelo. Las mujeres que son muy atractivas suelen tener a una fila enorme detrás de ellas de chicos que “se han enamorado de ellas”, entandamos que en este caso estamos hablando de namor” no de Amor, por lo que suelen asumir, razonablemente, que cualquier hombre que se les acerca está mostrando “namor”, incluso si éste no es el caso. Es por esta razón que algunas mujeres suelen interpretar acciones del día a día como una exagerada muestra de “namor”. Si eres una mujer atractiva probablemente tengas a un ejército de tíos demostrando “namor” hacia a ti: el chico de los periódicos de la esquina, el cajero del supermercado, tus exnovios que no son capaces de olvidarte… En ese universo un chico que no te hace caso es un respiro de aire fresco.

El amor ocurre cuando has conocido tu paraíso interior.
— Osho

CÓMO DOMINAR EL ARTE DE AMAR (DE VERDAD)