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LA MINA O (HAY LEYES QUE NO SON LAS LEYES DE LA LÓGICA) CAP. 3

Acaudalado desde su nacimiento debido a una enorme herenciafamiliar, Raymond, escompletamente anti sibarita; metódico, reservado, ypasivoen sus gustos y elucubraciones materiales; conduce un viejo Ford Fermon del 79,  de dos puertas,   blanco mate con interiores en amarillo; el parachoques con una singularestampilla: «Veo gente muerta» denota su sentido del humorsocarrón,  ácido ypor momentosnegro característico de los suburbios de esta humilde región de Los Angeles. Región distinguida por la transculturación, la inmigración de mexicanos, cubanos, y sudamericanos de todas las clases sociales. Una ciudad que evoca un suspiro pueril, en los días amargos.

La última vez que supe de Raymond fue entrando a un centro comercial dispuesto a comprar un traje costoso de diseñador en una de las boutiques más prestigiosas del mundo perteneciente al mítico diseñador Ferdinand; mejor conocido como «Hugo Ferdinand Boss».

Para los que no estén familiarizados con este hacedor de ropa lujosa; Hugo Boss contribuyó a la elegante y sofisticada vestimenta del Tercer Reich, al afiliarse al partido Nacional Socialista y diseñar los uniformes paramilitares de la SA y SS , (camisas pardas); así como de las juventudes hitlerianas.

Con casi tres millones de afiliados se convirtió en un empresario muy próspero y acaudalado de aquella época, cortó todo vínculo y relación con las clases judías, inclusive los denunció para legitimar su compromiso con el partido naciente y el reciente ascenso al poder del Nacional Socialismo de la mano de Rudolf Hess, Joseph Goebbels, y Adolph Hitler.

HugoBoss pasó en un tiempo récord de diseñar ropa para el ministerio de correos,  la policía local,  yuna línea deportiva para atletas, conuna fuerza de trabajo de25 sastres, algunos de ellosjudíos, bajo condicionessanitarias y alimenticias precarias, a tener una enorme plantilla de 1500 trabajadores a su servicio; gracias a su compromiso yafiliación al partido Nacional Socialista pudosobrellevar la duracrisisy depresión de los años treinta,  disparando las ventas y evadiendo la fuerte recesión económica; mujeres judías francesas, y polacas, con algunos meses de embarazo y niños moribundos, queservían para limpiar las estrechas chimeneasde hollín y carbón, eran tan habituales en las fábricas alemanas,  comoperros doberman y boxers, con baldes de agua en sus cuellos para apagar las incandescentescalderas queservían como incineradores de plástico y metal para la elaboraciónde guantes, cierres, broches,  gorros y zapatos, entre otros.

Todos trabajando bajo jornadas laborales extenuantes y precarias de hasta dieciséis horas diariamente.

Suponemos que esta contradicción, fue lo que llevó a Raymond, a comprar un traje exclusivo Hugo Boss, y no de otro diseñador. Amaba la ambigüedad, se regocijaba en el esplendor cándido de la irreverencia; por las mañanas utilizaba la fragancia de la rebeldía contestataria, las contradicciones eran un manjar fácil de degustar; creía que a través de las encrucijadas lógicas podemos mirar el punto de inflexión para elevarnos mentalmente; sin embargo, esto es una mera hipótesis infundada por el goce y la zozobra de la búsqueda individual de personalidades fuertes de este narrador.


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LA MINA O (HAY LEYES QUE NO SON LAS LEYES DE LA LÓGICA) CAP. 4-10

La Mina o (Hay leyes que no son las leyes de la lógica) Cap. 2