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TONY: LOS VALORES HUMANOS QUE DEBES TENER

Una vez más había hecho aquello que no quería hacer pero que hacía porque no podía hacer otra cosa. Se limpió las manos y salió de su habitación casi desvestido. Tenía una camiseta de tirantes de color blanco y unos vaqueros Levi’s Denim de la temporada pasada. Usaba chanclas. La moda le resultaba algo irrelevante y el desdén hacia la explotadora industria textil siempre le acuciaba el alma al hacerle sentir, con su honrada participación como consumidor mensual en el centro comercial de New Orleans, socio minoritario de aquel imperio que se erguía sobre la miseria y la masacre.  

Su repulsión hacia el sistema que gobierna la tríada de las regiones que dominan la economía mundial se veía siempre limitada por el hecho de no poder retirarse a vivir junto a la tribu de los Dunka, en Sudán, y no tener que preocuparse por más que pescar y follar.

La belleza y la estética, por otro lado, eran disciplinas que él respetaba por encima de muchas cosas, como, por ejemplo, la piltrafa que dejaba el declive cultural actual.  A pesar de eso ahí estaba, de pie, con su camiseta de tirantes Zara y sus vaqueros Levi’s contribuyendo con su existencia al sistema que odiaba, a las diez de la mañana en pleno invierno.

Entonces se dispuso a emprender su día.

Mientras a paso de chanclas, escalón a escalón, bajaba la escalera de caracol, que, por cierto, era lo único que tenía estilo en aquel edificio de palurdos extranjeros, saludó a la casera la cual se le quedó observando durante cinco minutos con los ojos tan abiertos que si uno se hubiese detenido a mirarla por el tiempo suficiente habría pensado, razonablemente, que aquella mujer estaba loca. Cinco minutos era el tiempo que duraba el trayecto desde su habitación a la primera planta. La casera le observaba desde su caseta. Había sacado la cabeza por la ventanita que tenía su pequeña caseta, estiraba el cuello de tal forma que parecía que su cabeza en cualquier momento iba a salir hacia arriba como un globo que, al estar relleno de Elio y no bien atado, se libera de su cordón. Si uno se imagina a una mujer con un cuello tan fino como un hilo y una cabeza con los ojos tan abiertos que da a entender que está poseída, mirando de forma tan demente a un hombre, cabría la posibilidad de preguntarse porqué aquel hombre seguiría viviendo allí.

Tony la miraba extrañado mientras bajaba.

-Buenos días, señora Grandwell -dijo Tony.

-¡Muy buenos! ¿está usted mejor hoy?, ¿cómo está usted? ¡buen día, hombre! ¡buen, buen día! -contestó la señora Grandwell.

Tony le hizo una señal con la cabeza y siguió su camino.

Echó un vistazo al calendario que se encontraba justo alado de la caseta de la señora Grandwell. 25 de junio. El calendario tenía una marca que indicaba su nombre, Tony, el día 11 de junio.

Era la segunda semana que pasaba en aquella ciudad y nada parecía haber cambiado desde que había salido de Los Angeles. Él sabía que aquella tarde no tendría nada que hacer por lo que sencillamente se dedicó a vagabundear por las calles de New Orleans.

Mientras caminaba pensaba en la mentira que se había creído. Alguna vez se le cruzó por la cabeza que, si cambiaba de localización, si huía de sus problemas estos se desvanecerían como si de un cuerpo etéreo se tratase; pero no fue así. Tony seguía sintiendo una terrible pesadez sobre su cuerpo; sencillamente, se había llevado sus problemas en la maleta.

“Allí donde vayas, allí estarás”, recordaba aquella frase que un amigo cercano y aventurero, Javier, se la había dicho alguna vez. Tony, mientras andaba, asentaba con la cabeza, respondiendo a su propio pensamiento, como tratando de decirse a sí mismo que comprendía aquella frase, pero en realidad, no la comprendía. Entender no es comprender, así como escuchar no es oír, pero poca gente entiende los matices de la vida y Tony no era ninguna excepción.

Entonces observó a una hermosa dama, de cabello castaño, de un andar que parecía seguir un ritmo; parecía que esa mujer era capaz de escuchar una melodía que para los demás, para los menos privilegiados, como Tony, solo les estaba permitida la versión censurada.

En cierta forma, Tony sentía que había una barrera, una inmensa muralla entre tal presencia de pureza y él, la mugre, la suciedad, la podredumbre. ¿Por qué no podía ser él parte de ese mundo? ¿Qué es lo que le separaba?, éstas eran las preguntas que no dejaban de retumbar en su cabeza como aquel que tiene un insecto atrapado en los oídos y cada pequeño movimiento es similar a aquel de los grandes aparatos industriales. Este tipo de pensamientos le torturaban, le perseguían, le trastornaban el dormir, el despertar, el soñar, el vivir...

De pronto una voz ronca que denotaba, curiosamente, firmeza y congruencia con cada palabra interrumpió el carril de pensamientos que se estaba formando en la mente de Tony.

-Oye, chico, ¿en qué piensas tanto?

Era un anciano que se encontraba sentado en una banca del parque central. Decorado con jardines hermosos, florales multicolores, fuentes de agua con monumentos angelicales; aquel hombre representaba la antítesis de la pureza y la celestialidad de ese parque.

Tony le miró extrañado, aunque más que por su aspecto, por la pregunta.

- Nada, nada- dijo Tony mientras entreabría la boca no sabiendo si sonreirle o dispararle un gesto de disgusto.

- Las personas como tú nunca piensan en nada- dijo el hombre.

Aún desconocido para Tony, el hombre parecía mostrarse extrañamente amigable.

- Dígame, ¿qué quiere? - respondió Tony, mientras mantenía la distancia con el hombre.

- Nada, nada. Como tú, no pienso en nada. - dijo el hombre mientras sonreía.

- Ah bueno... Hasta luego.

- Espera, muchacho. Déjame decirte una cosa.

Tony se acercó cautelosamente. Siempre manteniendo su distancia.

- ¿Eres nuevo en la ciudad?, ¿cierto?

Tony no respondió.

- He visto como mirabas a aquella chica. La rubia que cruzaba el parque. ¿Por qué no le dijiste nada?

- No lo sé. Quizás sea porque no me siento a su altura.

- ¿A su altura? Déjame ver...

El anciano movió su cabeza hacia adelante como si de una tortuga se tratase y frunció el ceño en un intento de demostrar que estaba analizando al chico.

- ¡Por Dios, muchacho! pero si tú eres mucho más alto que ella. -dijo el anciano mientras soltaba una gran carcajada.

- No, no hablo de eso. Hablo de no estar a su "altura".

- ¿Por qué crees que no estás a su "altura"?

Tony se quedó en silencio hasta que el anciano interrumpió:

- ¡Cuánto me recuerdas a mí muchacho! Apenas te he visto, a larga distancia lo hice, sí, sí, y a pesar de eso ya lo pude percibir a lo lejos. Muchacho, muchacho... tienes una mente privilegiada, pero la utilizas para pensar y repensar absurdeces. Tienes esos ojos de pensador y ese andar pausado pero atropellado ¡ja ja ja!

Presta atención, te voy a decir una cosa que me hubiera gustado que me la dijeran cuando lucía tan perdido y ensimismado como tú: crees que te falta algo, crees que hay algo que no eres y, probablemente tengas razón. Hay algo que no eres, pero aquello no te debe torturar. La auto tortura te conducirá a un solo lugar: a sentirte impotente, culpable. Y cuando te sientes culpable entonces es cuando no puedes hacer nada, y si no haces nada entonces no hay forma de que no te deje de faltar algo, ¿comprendes?

Si hay algo que tienes que hacer es esto: piensa en quién quieres ser. Piensa en los valores por los que esa persona que quieres ser rige su vida. Luego aférrate a esos valores como si tu vida dependiera de ellos porque en realidad lo hace. Ahora la pregunta es ¿qué hubiese hecho aquel hombre que quieres ser si esa mujer le habría pasado por delante?

Tony era muy consciente de la respuesta, pero no dijo nada.

Valores- pensó Tony, ¿cuáles son los valores por los que rijo mi vida? ¿por qué hui de Los Angeles? Quizás esa sea la razón por la que no pertenezco al mundo de esa mujer. No sé cuáles son mis valores. No sé a qué decir que no ni a que decir que sí. Quizás ese sea el problema. Sii, quizás ese sea el problema.

- ¡Muchacho! ¡despierta!


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Este vídeo es el #17 del programa "Despertar Social". 

Algunas de las preguntas que se responde:

Minuto 2:00  ¿Qué opinas del Kybalion?

Minuto 14.15 ¿Cómo se miden los niveles de conciencia?

Minuto 19.43 ¿Cómo mantengo el equilibrio físico, mental y ambiental?

Minuto 31.00 ¿Por qué se creó este canal?

TONY: ENLOQUECIDA MULTITUD ("TODOS LOCOS")

¿POR QUÉ TE SIENTES SOLA?