El hombre beta contemporáneo [Explicación detallada]

«¿Qué significa cuando un hombre se enamora de una cara radiante al otro lado de la habitación? Puede significar que tiene algo de trabajo que hacer en su alma. Su alma es el problema. En lugar de perseguir a la mujer y tratar de aislarla a solas, lejos de su marido, necesita ir solo, tal vez a una cabaña de montaña, durante tres meses, escribir poesía, navegar en canoa río abajo y soñar. Eso ahorraría muchas dificultades a algunas mujeres.»

—Robert Bly, Iron John: A Book About Men

Al referirnos al hombre «ß» (beta) no nos referimos a unas características fisonómicas particulares. Nos referimos a una aglomeración de deficiencias que, más allá de convertirlo en un tipo «infollable», conforman los cimientos de un camino de «el fracaso permanente». Este camino está guarnecido de ilusión e incongruencia en todos los aspectos de la vida de nuestro sujeto «ß». La ilusión y la incongruencia extienden sus raíces debajo del carácter del hombre «ß» y se nutren de una personalidad caracterizada por:

  • Autoestima vacía. (Carencia de amor propio).
  • Déficit de propósito. (¿Por qué y para qué estoy vivo?).
  • Déficit de motivación e inspiración. (Vigorizado por la carencia de propósito).
  • Escasez de intención en la consecución de sus objetivos. (Apatía generalizada).

Martin Heidegger, uno de los filósofos alemanes más influyentes en la filosofía contemporánea, acuña un término: «existencia inauténtica» en uno de los libros filosóficos más importantes del siglo XX: «Ser y tiempo» (Sein und Zeit; 1927).

Entendemos «existencia inauténtica» de la siguiente manera: aquella «Dasein» (existencia) que busca distracción y escape en modalidades inauténticas como la curiosidad, la ambigüedad y la charla ociosa. Una definición perfecta para nuestro sujeto «ß», aquel “hombre” carente de virtudes aristotélicas como la valentía, el respeto de sí mismo, la magnanimidad, la magnificencia y el autocontrol. 

La «existencia auténtica», por otro lado, se manifiesta cuando el individuo, en este caso, un «Hombre no-beta», presta atención a su «llamado de conciencia» para cumplir el potencial de ser él mismo; estaríamos hablando de un «In-der-Welt-sein» (Ser en el mundo) orientado hacia la realización de sus posibilidades. Es así como el Dasein inauténtico falla, es decir, nuestro hombre «ß» falla al no realizarse según sus posibilidades. El hombre «ß» vive una existencia pasiva, un grito silencioso de desesperación indistinguible de aquella materia inerte, carente de vida.

Nuestro sujeto beta carece de vida, carece de energía potencial para desarrollar sus posibilidades. Todo lo contrario a un «übermensch» (superhombre) Nietzscheano; un superhombre cargado de energía potencial, una energía que le ayuda a aumentar la velocidad con la que viaja hacia una dirección determinada (consecución de sus objetivos). Un superhombre es aquel capaz de moldear sus impulsos dionisiacos innatos en una nueva, potente y noble fuerza que le hace vigorosamente tenaz y valiente.

 Nuestro sujeto «ß» si quiere transmutar su patética existencia y convertirla en una narrativa «Apoloniaca» en dónde él encarne las virtudes del dios Apolo: belleza, perfección, armonía, equilibrio y razón; entonces debe renunciar, e incluso, llegar a odiar aquel sistema de creencias que determina su conducta de patético «ß».

¿Cómo?

  • Destruye aquello que crees ser y vuelve a nacer, es decir, a reconstruir tu carácter desde cero. (El carácter se compone de hábitos).
  • Agradece que tienes la oportunidad de cambiar y perdónate a ti mismo por haber sido un maestro mal guiado.

Es un proceso de «quitar», no de «agregar».

No necesitas algo más.

Necesitas quitarte los pesos que llevas contigo desde hace años.

Es tiempo, ahora, de soltar toda la mierda y mejorarte.

Es el momento perfecto para «ir solo, tal vez a una cabaña de montaña, durante tres meses, escribir poesía, navegar en canoa río abajo y soñar.

Adrián H.

Ciudad de México